Cerca a un río se encontraban dos tibetanos hablando de la furia del caudal y uno le dice al otro: A este río no hay quien lo traspase desde que lo intento mi abuelo. Nadie desde entonces se atreve a pasarlo, este río tiene la furia de un león que arrasa con todo. Un sabio abuelo tibetano que estaba detrás de ellos pasa por el lado de los tibetanos y cruza el río. Los hombres sorprendidos le preguntan al abuelo desde la otra orilla del río cómo hizo para pasar el río a lo que él les contesta, Sencillo no le tuve miedo.
Michael David Uribe Espinosa
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